jueves, 2 de diciembre de 2010

LOS JOVENES DE HOY

RAFAEL BELLVER GALBIS
MAESTRO BUENO, ¿QUÉ HE DE HACER PARA ALCANZAR VIDA ETERNA?
Una pregunta evangélica válida para nuestra juventud de hoy….
La juventud de hoy, nuestra juventud, está expuesta  a una serie de acontecimientos que no siempre vienen precedidos  por un fondo de verdad. Las modas, el mito de la mujer delgada, la posición social, el dinero, la televisión, etc. son cosas que se nos venden como algo bueno, como algo a conseguir, como valores, cuando, en realidad son muchas veces antivalores que hacen que tantos jóvenes vivan desorientados y sin encontrarle sentido a la vida.
Pero esto no es tan novedoso como parece: ya en el Evangelio de Mateo hay un pasaje que nos presenta a un joven que le pregunta a Jesús: “Maestro bueno, ¿qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?”,[i] lo cual, en lenguaje actual sería como preguntarle: “¿Qué debo hacer para tener una vida auténtica y llena de sentido? ¿Quién soy yo? ¿Cómo podré realizar aquello para lo que estoy llamado?
Los jóvenes queréis encontrar valores verdaderos para vivir vuestra vida en plenitud, pero, para ello deberíais tener muy en cuenta aquella frase preciosa que nos dijo Juan Pablo II . “Sólo Dios es el único fundamento de todos los valores, sólo Él da sentido definitivo a nuestra existencia humana.” Es decir, todos los valores tienen su raíz en Dios. Ahora bien, tampoco podemos perder de vista que esos valores residen en vuestro yo íntimo, en el interior de vosotros  mismo. De ahí que deberíamos poner en práctica el objetivo de curso que nuestro Colegio nos propone para este año: ¡VIVE DESDE DENTRO!
Y vivir desde dentro es bucear en nuestro interior para encontrar todo lo bueno, todo lo bello, todo lo santo que hay dentro de vosotros, porque lo ha puesto ahí el mismo Espíritu Santo;  por eso dialogar con vosotros mismos, con vuestra intimidad, es igual a dialogar con el mismo Dios que habita en vosotros.
 Queridos jóvenes: Cuando en vuestra vida de adolescentes y de jóvenes aparecen los sinsabores, los contratiempos, las depresiones, los desencantos, el aburrimiento, es porque no hay un intercambio comunicativo con vuestro interior y, por tanto, con Dios, y es entonces cuando debéis iniciar una relación profunda con Dios en la persona de Jesucristo. En el momento en que os empiecen a asaltar complejos, miedos, dudas…, Cristo aparece ahí como el amigo con el que se puede hablar, al que se le puede pedir consejo, igual que hizo aquel joven del Evangelio. Y en esa relación íntima, Jesús, nuestro Dios, aparecerá como el valor fundamental, la roca, el ancla y la raíz desde donde emergerán  los otros valores que podéis escoger para gobernar vuestra vida y que os llevarán a convertiros  en grandes hombres y mujeres. El mundo, nuestro mundo, hoy más que nunca, está necesitado de jóvenes que no tengan miedo al reto de hacer que sus vidas sean iluminadas y guiadas por Dios.
Recordad, queridos jóvenes, que el elegir a Dios para hacer el proyecto de vuestra vida se trata de una decisión que se refiere a toda la vida.
El joven del evangelio, ante las exigencias de Jesús, se marchó triste, “porque tenía muchos bienes”, es decir, no estaba dispuesto a darlo, a venderlo todo por Dios y por sus semejantes.
Vosotros si queréis seguir realmente a Jesús debéis tener en cuenta que toda vuestra conducta, vuestra entrega a los demás y vuestra razón de ser en el mundo deberán estar gobernados siguiendo las leyes que el mismo Jesucristo dejó a su paso por la tierra. Esto implica conocer vuestra fe católica y comprender que la cruz y lo que con ella  viene son valores fundamentales para vuestro aprendizaje, crecimiento y progreso en la vida terrena.
Vuestra vida de cristianos pasa necesariamente por amar al prójimo como a vosotros mismos, pero eso no es una teoría más o menos bonita, sino que necesita de vuestra vivencia personal de aceptación auténtica y amorosa relación con vosotros mismos para que pueda hacerse realidad con los otros.


[i]  Mt.19, 16


















sábado, 27 de noviembre de 2010

EL PAPA Y LOS PRSERVATIVOS

EL PAPA, EL PRESERVATIVO Y LOS IMBÉCILES [1]

Del libro-entrevista del Papa “ Luz del mundo” se deberá hablar en su momento de forma ponderada y como se merece. Hoy simplemente vamos a hablar de los “imbéciles”.
Desde las asociaciones gay hasta cualquier grupo considerado tradicionalista, están todos diciendo por ahí que el Papa ha cambiado la doctrina tradicional de la Iglesia en materia de anticoncepción. Titulares a nueve columnas en las primeras páginas de algunos periódicos, exultación de la ONU,  comentaristas que explican que el Papa ha admitido que es mejor para las prostitutas  que se protejan de embarazos no deseados con los condones, y, por lo tanto, si se empieza con las prostitutas ¿cómo no extenderlo a todas las mujeres pobres que no pueden criar a sus hijos y poco a poco a todos?
Es una lástima, sin embargo, que, como sucede muy a menudo, los comentaristas se han dedicado a opinar sobre la base de noticias de agencia, sin leer a fondo la entrevista completa de Benedicto XVI. El Papa, respecto a la lucha contra el SIDA, dice que la “fijación  absoluta sobre el  preservativo implica una banalización de la sexualidad”, y que “la lucha contra la banalización de la sexualidad forma también parte de la lucha para garantizar que la sexualidad sea considerada como un valor positivo.” En el párrafo siguiente, traduciendo correctamente del original alemán, Benedicto XVI continua diciendo: “Puede haber una base en el caso de ciertos individuos, como cuando un prostituto usa preservativos (wen etwa ein prostituierter ein kondom verwendet), y esto puede ser un primer paso en la dirección de una moralización, una primera asunción de responsabilidad, en el camino de recuperación de la conciencia de que no todo puede ser consentido y que no  siempre se puede hacer aquello que uno quiere. Pero no es realmente la mejor manera de afrontar el mal de la infección por el VIH. Esto solo debe basarse en una humanización de la sexualidad.”
En  el volumen castellano que  acaba de purblicar la editorial Herder se  traduce correctamente “un prostituido”, como en el original alemán, no dice, como en algunas anticipaciones periodísticas italianas, y, por desgracia el mismísimo “Osservatore Romano” , “una prostituta”. Prostituto es una mala traducción al español, pero es la única traducción correcta del término alemán “ein prostituierter[2], y si la palabra se pasa al femenino , la frase entera del papa no tiene sentido. De hecho las prostitutas mujeres obviamente no usan preservativos. Como máximo lo usan sus clientes. El Papa tiene in mente precisamente la prostitución masculina, que a menudo, como muestra la literatura científica en esta materia, los clientes se quejan porque los prostitutos infectados del SIDA no usan el preservativo y, por  consiguiente los infectan a ellos también y muchos de ellos incluso llegan a morir. (El ejemplo más palmario es el de Haití, que durante mucho tiempo ha sido el refugio del turismo homosexual). Alguien podrá decir que “prostituto” se aplica también al “gigoló” heterosexual que se va con mujeres a cambio de dinero: pero el argumento es engañoso porque el SIDA es notoriamente epidémico entre los prostitutos homosexuales, prescindiendo de que  en alemán para el prostituto masculino que va con las mujeres se usa el término  italiano“gigoló”.
Por lo tanto, teniendo en cuenta que no entramos en los embarazos, porque de la prostitución homosexual es un poco difícil que nazcan niños, el Papa no dice nada revolucionario. Un “prostituto” que tiene un encuentro mercenario con un homosexual ( o cualquiera que tenga una relación sexual con una persona del mismo sexo) comete, desde el punto de vista católico, un pecado mortal. Sin embargo, si consciente de tener el SIDA infecta a su cliente, comete un pecado contra el sexto mandamiento y otro contra el quinto, porque se trata de un homicidio, al menos en tentativa. Cometer un pecado mortal no es lo mismo que cometer dos pecados mortales y, además, hay que tener en cuenta que en los pecados también existe una gradación. La inmoralidad es un pecado grave, pero la inmoralidad unida al homicidio lo es mucho peor.
Un prostituto homosexual infectado de SIDA que infecta sistemáticamente a sus clientes es un pecador inmoral y homicida al  mismo tiempo. Si por escrúpulos decide hacer aquello que le parece que puede reducir el riesgo de cometer un homicidio, no por eso se convierte en una buena persona, pero ha dado un primer paso- ciertamente insuficiente y parcialísimo-  hacia la responsabilidad.
Así pues si un prostituto asesino hasta cierto punto, decide no ser más asesino, esto puede ser un primer paso. Pero el Papa dice que “esto no es ciertamente el mejor modo de afrontar el mal de la infección de SIDA. Más bien deberían dejar de ejercer la prostitución y cesar en la búsqueda de clientes. La delicadeza del confesor para encontrar y aconsejar caminos mejores para tratar los casos prácticos más delicados de aplicación de la doctrina católica en temas de anticoncepción, evocada por el Papa en otra parte del libro-entrevista, no forma parte de lo que estamos discutiendo ahora sobre la prostitución masculina.  Lo que se ha estado discutiendo y comentando en las primeras páginas y que ha desencadenado la perversa espiral de los comentarios apresurados , son cosas que se afirman antes de saber exactamente lo que el Papa ha dicho y por eso se sacan de contexto sus afirmaciones.
El Papa, en materia de preservativos no ha dicho nada revolucionario, nada que , de una forma u otra, no se supiese. La novedad o el escándalo está precisamente en la interpretación maliciosa de los comentaristas sin escrúpulos. La palma de estos comentarios se la lleva la que ha difundido la Associated Press, en su versión en inglés, que ha aparecido en “Yahoo con este título: “El Papa ha dicho: la prostitución masculina es admisible siempre que se use el preservativo”.
Invito a todos mis lectores a que lean y analicen el libro-entrevista de Benedicto XVI para que luego puedan opinar de forma veraz e inteligente y no se dejen engatusar por las opiniones sesgadas, imprecisas, apresuradas y mendaces de los “imbéciles”.




[1] Utilizo esta palabra  en el sentido psiquiátrico del mismo: Personas con un CI inferior a 35
[2] Según Moreno, E, profesora de alemán del Colegio Pureza de María de Valencia.